Año 5 - Número 45

Pedime

La vida en Second Life. De otro mundo.

Por Eugenia Zicavo

Hay otros mundos posible y Second Life te ofrece al menos uno bien distinto al tuyo. Una periodista de Lamujerdemivida se creó una vida propia en los territorios cibernéticos de Second Life y nos cuenta su experiencia, incluso la de dejar de ser chica para ser un chico en el medio de una orgía virtual.

@Mi nombre es Mountolive y soy un chico normal: hay miles como yo y para colmo, vuelo bastante mal. Sin embargo estos días no me puedo quejar: pedí un cigarrillo en la calle y me lo regalaron (ahora siempre podré fumar cuando lo necesite) y una chica que se paseaba con una copa de la que salían hadas me convidó drogas gratis. Aunque no tengo un centavo, hoy decidí salir de compras: volví con la bolsa llena.@

¿Dónde es posible llevar esta vida? En Second Life (SL), el mundo virtual creado en 2003 por Linden Lab, que hoy cuenta con 8 millones de avatares registrados, como Mountolive (aunque la mayoría luce bastante mejor). Aquí la apariencia es fundamental: el cuerpo, el color de piel, el look o los accesorios son una carta de presentación tanto o más importante que en First Life (FL) –un término acuñado para hablar del universo no virtual sin entrar en vicisitudes filosóficas acerca de "lo real". La sofisticación de algunos avatares es impactante: piercings, tatuajes, cabelleras que se mueven con el viento y un vestuario ultra sexy que nada tiene que envidiarle a la pasarela de Jean Paul Gaultier. Pero lucir así tiene su precio (y sobre todo, lleva su tiempo). ¿Por el pelo de hoy cuánto gasté? Si uno está bien informado, hay tiendas "free-be" donde se consiguen gratis algunas de las cosas que otros pagan. Y es que el cuerpo, aunque sea virtual, sigue siendo el signo de distinción por excelencia. Dime cómo luces y te diré quién eres (y cuánto dinero tienes). Aquí las buenas chicas parecen salidas de la pluma de Manara y aunque también hay personajes animados (desde Asterix a Cartman) la mayoría se suma a los paradigmas de la estética dominante. No se ven gordos ni viejos. La apariencia legítima, esa que "abre puertas", pasa por los modelos tradicionales. Incluso existe Second Style, una revista de modas y tendencias para avatares "tuneados" hasta el último píxel.

La vida es cuerpo
Una vez listo el outfit, ¿qué hacer en SL? Además de aprender a volar sin chocarse, ¿adónde ir? Las opciones son infinitas: barrios residenciales, playas, tiendas, replicas de estadios, shoppings o ciudades; escenarios futuristas, surrealistas o medievales. Pero la oferta es tanta que, después de andar y andar, uno no se cruza con demasiada gente, ni siquiera en los lugares supuestamente más concurridos. Los favoritos son algunos mundos sci-fi como Star Wars, las reproducciones de ciudades como Ámsterdam o Dublin y (para variar) los locales de sexo y diversión: bares, discos, cabarets, casinos. Aquí lo sórdido conserva un halo impoluto y los puticlubs no huelen ni a tabaco ni a sudor. ¿Por qué pagan los que les dan dinero a las bailarinas del caño? Por ver un loop que se repite.

Las acciones que puede realizar un "avatar base" son pocas: saludar, saltar, volar (y claro, chatear, que es el único modo de comunicarse por el momento, hasta que activen el anunciado sistema de voz). Para poder hacer algo más como bailar, tener sexo o lanzar patadas de kung-fu es necesario conseguir scripts (funciones programadas en un lenguaje especifico de SL que es un hibrido entre el C y el Java). Los scripts se pueden comprar (y anexar al inventario del avatar, que podrá usarlos cuando prefiera) o encontrar en espacios creados para realizar esa acción específica. Como en los videojuegos de los ´80 en los que una vida aguardaba tras un cubo en el camino, aquí hay "esferas de acciones" que funcionan sólo en ciertos lugares: en una disco permiten que el avatar baile como Travolta o que se luzca como un amante entrenado en una casa de citas.

Bienes raíces
¿Cómo ser dueño en SL? Lo máximo que se puede tener es una isla, que cuesta 1700 dólares, más una manutención mensual de 300 dólares (un ABL que es una ganga). Esta operación se realiza directamente con Linden Lab y se paga con tarjeta de crédito. Si uno quiere comprar un terrenito o alquilar un local, debe negociar con otros avatares que sean propietarios y podrá pagar en lindens, la moneda virtual con la que se realizan las transacciones en SL. La cotización linden-dólar tiene sus variaciones, pero actualmente un dólar equivale a 270 linden. Hay dos maneras de conseguir lindens: comprándolos con tarjeta de crédito (convirtiendo la moneda real -amparada por las reservas federales de EEUU- en moneda virtual) o poniendo a trabajar al avatar. Los trabajos ofrecidos no resultan alentadores: limpiar, cortar el césped o tocar un organito en la vereda y aguardan tras una "esfera de acción". Uno cliquea y al instante comienza a mover el brazo raspando un vidrio con una esponjita (gestos de agotamiento incluidos). Pero ganar dinero trabajando es una empresa imposible. La mayoría de las ofertas pagan menos de 20 linden por hora y se necesita más de un día entero para ganar un dólar.

Otro modo de conseguir lindens es crear y vender productos para los avatares (acciones, indumentaria, autos, pieles, armas). Lo tentador es que los lindens pueden cambiarse por dólares a la tasa de cambio del día tanto en Linden Lab como en empresas como dreamland.anshechung.com (creada por un avatar que ganó millones de lindens con negocios inmobiliarios virtuales). Y aunque el precio de compra es menor que el de venta, pueden ser extraídos de la cuenta de SL (al menos en EEUU) y acreditados en dólares mediante la red PayPal o por transferencia bancaria. Así, el dinero virtual generado en SL pasa a ser dinero en efectivo: toda una paradoja de la producción de valor.

Dicen que aquí sí podemos hacerlo
En un mundo ilimitado ¿qué transgresiones de este mundo realizar? ¿Disparar a lo loco en una maternidad? No tiene mucho sentido: los avatares no mueren (a los sumo, vuelven al home) y si no se trata de un espacio pensado para el combate (que por otra parte, hay a montones) los tiros y explosiones no modifican un ápice a los paisajes y avatares. ¿Robar? Tampoco: una vez anexados a un inventario los objetos pasan a tener dueño e incluso si alguien deja algo olvidado, el sistema se lo devuelve. ¿Tener sexo en la vía pública? Los avatares se desnudan en la calle sin problemas. ¿Entrar fumando a un sitio que no lo permite? Depende de quién esté allí, se pueden transgredir las normas de un lugar sin recibir sanciones.

En SL no hay policía y tampoco un Gran Hermano controlando cada movimiento. Por el contrario, Linden Lab deja que todo suceda. Sólo tuvieron algunas denuncias de pedofilia por avatares con aspecto adulto que simulaban practicar sexo con otros que lucían como niños (aunque sigue habiendo avatares infantiles a la venta). Y aunque crearon SL Teen para menores de 18, no hay manera de constatar la edad de quien se esconde tras un avatar, al igual que en la mayoría de los chats on line.

Daytripper
Para explorar SL es indispensable crear un avatar. Los pasos son sencillos: se elige un nombre, un sexo y una apariencia de las opciones que ofrecen. Mi avatar se llama Mountolive y fue el vehículo para apreciar las virtudes y desengaños de habitar este mundo virtual. Aquí, algunos highlights (y no tanto) de su bitácora:

- Liverpool: en un callejón encuentro a una chica sexy, como todas aquí, que vende comida china en un puesto callejero. Lleva ganados 7 linden en 30 minutos. Me acerco y me pregunta si hablo español. Al final resulta ser una argentina-cordobesa tratando de ganarse el linden. Su segunda vida resulta, por el momento, una vida de segunda.

- Llego a Sex Castle. Aquí no se puede volar, así que hay que ir hacia la escalera. Después de todo, yendo a una orgía, no es para quejarse por tener que subir un par de escalones. Y ahí están, una decena de avatares con sus pieles al descubierto: tríos, cuartetos, parejas, solas y solos. La sala está casi completa. Una mujer se revuelca con algo parecido a un jabalí, y un hombre espera a algún partenaire femenino junto a una "esfera de acción" que reza: "Doggy female on top". Intento sumarme pero como soy varoncito, el sistema no me deja. Busco en la lista de contactos e invito a una amiga que está conectada. Mientras ella llega, me sumo al trío. Quedo debajo de todos, todavía vestido. A los pocos segundos recibo un mensaje: "No fuiste invitado". El hombre que jugaba solo a la espera de una chica se fue así que tomo su lugar y aguardo a mi amiga pegado a la esfera rosa. Ella llega, puntual, hace clic y al menos ahora no parezco tan imbécil meneando la pelvis solo frente a una esfera. Pero después de un rato de movimientos preseteados, la cosa se vuelve aburrida. Adiós jabalí. Adiós amigos. No hay nada menos parecido al sexo que el sexo en SL.

- Me teletransporto a un templo budista. Dos avatares meditan. Me acerco y pego un grito. Nadie se inmuta. Pego otro. Nada. La meditación es impenetrable.

- Parque acuático: hay un tobogán de agua que termina en pleno océano. Me deslizo. Me zambullo. Iuuuujuuuuuu. Salgo seco.

- En la tienda Bukkake Bliss (Isla Nampo) venden un kit de sexo que incluye las siguientes acciones: mostrarla, hacer pis, acabar y hasta quedar manchado. El lugar está repleto. No paran de vender.

- Noche de baile en Trash Palace. Llego con una pareja amiga. Él no tiene rostro: un ejemplo de austeridad (para no cargar al sistema, dice). Ella está despampanante: una Eva vestida de hiedra. En menos de 20 minutos, un hombre le ofrece 300 linden por sexo, una chica le pregunta dónde compró los tacos que lleva puestos y un centauro la saluda parándose sobre las patas. Parece que con un avatar femenino la interacción resulta más fluida. Nosotros seguimos bailando. Nadie nos dice nada.

La vida es juego
En su teoría sobre los campos, Pierre Bourdieu se refiere al capital en juego que los agentes de determinado campo deben considerar valioso para que valga la pena luchar por él.

¿Qué buscan quienes habitan SL? ¿Cuáles son los capitales en disputa? ¿Prestigio, dinero? En suma ¿es SL un juego? Para la mayoría sí, aunque carece de un objetivo. Ni siquiera sobrevivir lo es: la vida está ganada. Y aunque se trata de hacer lo que la imaginación permita, muchos eligen casarse (con opciones como en Las Vegas), comprar una casa e incluso tener un hijo. La oferta de "buy a baby" resulta un poco rara pero es accesible: sólo 300 linden. Y por 3000, un programa completo incluye embarazo y parto asistido. ¿Hay que crear otro avatar para dar vida a ese niño? Para nada. El bebé es sólo un accesorio dentro del inventario. Si llora y molesta, se cierra y listo. Igual resulta llamativo que algunos paguen por reproducir aspectos de la vida cotidiana que poco tienen que ver con lo lúdico.

Quienes nunca visitaron SL (aún no muy popular en Argentina) pueden buscar en youtube escenas de lo que allí sucede filmadas por distintos avatares (una función permite grabar lo que el avatar ve en tiempo real) en donde hay entrevistas, recitales y distintas experiencias, como volar en globo.

No obstante, nada de lo que hay en SL puede exportarse o importarse (ya que fue creado en el propio sistema con un lenguaje ad hoc) con lo cual el trabajo de miles de programadores y diseñadores podría perderse, por ejemplo, si dejan de pagar la cuota de su tierra virtual. (Todo lo bit se desvanece en el aire). Mientras los fanáticos sueñan con que se una a Google Earth y puedan recrearse escenarios con imágenes de satélite, SL está hoy técnicamente saturado. Con una población creciente (que además no deja de acumular terrenos y objetos) la capacidad de transferencia se ve limitada y el sistema es bastante inestable.

En su novela Snow Crash, Neal Stephenson acuñó un término actualmente popularizado para referirse a los entornos virtuales: "metaverso". La traducción argentina le imprime una acepción nacional: meta-verso (mucho verso). Lo cierto es que en SL hay más gente creando objetos, acciones y entornos virtuales que propuestas concretas para hacer en ellos, más allá de comunicarse con otros vía chat, que es lo que en última instancia terminan haciendo todos. Pero aquí nadie quiere webcams: el ingrediente es la fantasía visual; mostrarse (y sobre todo, verse) distinto a lo que uno es.

En definitiva, algo demasiado banal para ser llamado vida.

 
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